domingo, 27 de junio de 2010

Analizando..."Fragile" (Yes)

Como no tenía demasiado claro de que hablar hoy, me voy a decantar por este trabajo de uno de los grupos clave del rock progresivo.

Este es sin duda uno de sus mejores discos, junto a "The Yes Album" (1971), "Close to the Edge" (1972), o "Relayer" (1974).

Dentro de este disco os encontraréis, entre otras cosas, con la inigualable voz de Jon Anderson, cuya tesitura le permite alcanzar tonos agudos sin recurrir al falsete; los punteos de guitarra de Steve Howe, que es uno de los guitarristas más versátiles y con más personalidad de los que he llegado a escuchar, ya que su técnica recoge influencias desde el rock hasta el flamenco y la música clásica, pasando también por el country o el jazz; el característico sonido grueso y algo distorsionado en el bajo de Chris Squire; la complejidad en el ritmo de algunas secciones, bien marcadas por el batería Bill Bruford.

Todo esto se puede resumir en que la banda se encontraba en su mejor momento tanto por los integrantes con los que contaba, como por su creatividad en conjunto.

De las 9 canciones del álbum, se puede decir bastante, como por ejemplo la primera, "Roundabout", con sus más de 8 minutos de duración, que comienzan con unos punteos muy suaves en una guitarra acústica, y dan paso a un ritmo funky, donde resaltan el sonido del bajo y los harmónicos de guitarra acústica haciendo una melodía sencillísima, pero pegadiza.

Otra característica de esta y de la mayoría de canciones de "Fragile" (y también de otros álbumes de Yes) son las harmonías vocales a 3 voces entre Anderson como voz media, Howe como voz baja y Squire como voz alta (recurriendo éste último al falsete, obviamente).

A este tema largo le sigue un intermedio llamado "Cans and Brahms". Se trata simplemente de una pieza clásica adaptada por el pianista y teclista Rick Wakeman.

Seguimos con canciones cortas, concretamente con "We have Heaven", una de esas canciones imposibles de llevar al directo, ya que las voces son varias pistas diferentes superpuestas haciendo harmonías y cánones.

Le sigue una de las que más me gusta dentro de este trabajo, "South side of the Sky", cuyo principal detalle a destacar podría ser la melodía de la voz, y el solo de piano de Wakeman después del estribillo, donde recorre varias escalas y hace la misma melodía bajando de octava hasta dar paso a una harmonía vocal entre los tres encargados de las voces que citaba más arriba.

Uno de los riffs que más me han llamado la atención desde que escucho a Yes (y a otros grupos progresivos en general), es el de la canción "Long Distance Runaround", que forma una melodía bastante alegre.
Y no sólo los riffs, sino la voz de Anderson, los coros, el piano o el ritmo de la batería son los detalles que hacen a esta canción tan llamativa.

Esta canción acaba con un punteo de guitarra con un efecto que juraría que es un delay.
El punteo se desvanece y enlaza esta con la siguiente canción "The Fish (Schindleria Praematurus)", que apenas tiene intervención vocal, por lo que se podría considerar un tema instrumental más dentro del álbum (que instrumentación no le falta).

Como curiosidad, ahora que me acuerdo, "Fish", es el apodo que tuvo en su día Chris Squire, al cual se le atribuye el propósito de haber compuesto este tema.

Justo después pasamos a uno de los temas más bonitos que he escuchado tocados en una guitarra, y que os lo recomiendo a todos los amantes de este maravilloso instrumento, "Mood for a Day", donde Steve Howe nos muestra su virtuosismo con la guitarra acústica y su gran influencia clásica, sobre todo por parte del flamenco.

Y acabamos con la canción más larga del disco, "Heart of the Sunrise", que empieza con un desarroyo instrumental muy secuencial, en el que guitarra, bajo y teclado ejecutan entre ellos un conjunto de riffs un tanto agresivos junto con la batería que se muestra explosiva.

A partir de los primeros tres minutos y medio, la canción se vuelve tranquila, y la voz de Jon Anderson entra en escena, bien acompañada por punteos de guitarra.

Cabe decir que esta se podría considerar una de las mejores interpretaciones vocales de Anderson, debido al contraste que muestra entre tranquilidad al principio, y más adelante se vuelve más emotiva.

En el ecuador de la canción, se desarroyan varios riffs, y entre ellos se retoma el incial, alternándolo con el resto.

Al acabar la canción, se produce una corta pausa, y aparecen aquellas pistas de voz superpuestas que sonaban en "We have Heaven", de modo que se forma así una especie de vínculo entre las canciones.

Este álbum es un buen ejemplo de lo que Yes llevaría a cabo a lo largo de la década de los 70, contrastando canciones muy largas y de grandes desarroyos instrumentales con otras más cortas y accesibles al público, lo cuál llegaría a su culmen dos años después de la publicación de éste (1973), con el álbum conceptual " Tales from Topographic Oceans", el cual se convirtió en su disco más complejo y ambicioso, ya que está compuesto por 4 canciones cuya duración ronda entre los 18 y 22 minutos, por lo que no tendría una buena acogida, siendo considerado por la crítica como uno de los peores excesos del rock progresivo.

En fín, me permito decir que no he sido capaz de escuchar entero ese álbum que acabo de mencionar, y volviendo a "Fragile", todo lo que os esté contando acerca de él puede resumirse en que se trata de un excelente trabajo por parte de todos los componentes de la banda, los cuales son todos músicos increíbles cada uno en su instrumento, incluyendo a Jon Anderson como cantante, que a pesar de no tener un registro descomunal como los clásicos del rock o del heavy metal, ni de tener esa garra que tuvieron los grandes cantantes de rythm and blues décadas atrás, tiene una voz muy especial, lo cual hace que el simple hecho de intentar versionar una canción de Yes sea algo casi imposible, puesto que una voz así es inimitable.

Os dejo con una versión en directo de "Roundabout", extraída de su primer disco en directo, "Yessongs" de 1973:

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