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sábado, 11 de junio de 2011

Analizando..."The Division Bell" (Pink Floyd)

Hoy os hablaré de un disco muy especial del que esperaba hablar desde que empecé a escribir esta sección hace casi un año y medio. Os hablo del decimocuarto y último trabajo de Pink Floyd, "The Division Bell".

Publicado en 1994, 7 años después de su predecesor "A Momentary Lapse Of Reason", se trata del punto culminante a nivel compositivo de la mano del guitarrista y cantante David Gilmour.

Tras casi 3 largos años de gira durante la cual publicaron el álbum en directo "Delicate Sound Of Thunder" en 1988, la banda se tomó un descanso hasta que surgieron nuevos temas en base a las improvisaciones entre Gilmour, Wright y el batería Nick Mason, los tres miembros que quedaban de la formación clásica de la banda.

Mediante un largo proceso de eliminación pasaron de una lista de 27 posibles temas a los 11 definitivos que conformarían el álbum. Sin embargo los créditos compositivos no sólo fueron atribuídos a Gilmour, ya que 4 de los temas fueron co-escritos por Wright y un quinto exclusivamente atribuído a él, además de la colaboración de la esposa de Gilmour, Polly Samson, en el tema final del álbum "High Hopes".

En cuanto a sonido y estilo, cuenta con una producción más pulida que su predecesor y un trabajo a nivel grupal excelente, sin olvidar momentos clave como los solos de Gilmour: sencillos, melódicos y como siempre, agradables y bien acompañados por las envolventes atmósferas creadas por Wright en los teclados.

Este es el caso de temas como "Cluster One" o "Marooned", ambos temas instrumentales. El primero de ellos es el que abre el disco, atrapando al oyente en un estado de serenidad gracias a los suaves acordes de sintetizador y los dulces punteos de guitarra antes mencionados.

El segundo recibió en 1995 el premio Grammy a "Mejor interpretación de Rock Instrumental", y es el único tema de la banda en el que se puede escuchar como Gilmour utiliza un pedal de Whammy, ampliando el registro de su guitarra y alcanzando tonos muy agudos.

También se encuentran en el repertorio temas más acústicos como "Poles Apart", cuya letra habla de los ex-miembros de la banda Syd Barrett, que se vio obligado a abandonarla por sus problemas con las drogas a finales de los 60, y Roger Waters, el cual demandó a los otros tres miembros por los derechos del nombre de la banda, así como de los temas compuestos por él durante su estancia en la misma cuando éstos se disponían a publicar un nuevo álbum sin él.

Volviendo a lo que decía antes, hay dos temas que merecen una mención especial, por lo menos desde mi punto de vista: "Coming Back to Life" y "High Hopes"(antes mencionada).

La primera contiene probablemente uno de los mejores solos de guitarra de Gilmour a lo largo de su carrera. La introducción sigue una dinámica similar al clásico "Shine On You Crazy Diamond", ya que comienza con un sintetizador muy denso que acompaña un solo de guitarra limpio y muy sencillo, como es característico del guitarrista.

Y por su parte "High Hopes" es la última canción del disco, así como de la banda. De hecho fue colocada como canción de cierre por el contenido de su letra, que relata en cierto modo la carrera de Pink Floyd hasta aquel momento. Este hecho le da una gran emotividad, bien expresada por la voz de Gilmour, siempre clara y sincera. La instrumentación de esta canción merece el visto bueno de todo aficionado a la música, sobre todo el solo final de Gilmour con su steel guitar.

Temas de este álbum como estos dos últimos fueron tocados junto con grandes clásicos de la banda, así como el "Dark Side of the Moon" (íntegramente), en su álbum en directo "P.U.L.S.E.", grabado en el Earl's Court de Londres en octubre de 1994. Éste es uno de sus mejores y más reconocidos conciertos. Dos horas y media de música sin pausas.

Recomendable ahora que se acerca el verano para relajaros mientras escucháis temas como éstos bajo el sol y acompañados por la brisa y el sonido de las olas. Os dejo aquí con "Coming Back to Life" para que la disfrutéis:

sábado, 8 de enero de 2011

Analizando..."Wish You Were Here" (Pink Floyd)

En fín, como no se me ocurría nada "nuevo", voy a hablaros de esta obra maestra que es, además, uno de mis discos favoritos de "los Floyd".

Es exactamente el sucesor del "Dark Side of the Moon", razón de más por la que he decidido hablar de éste antes que de cualquier otro disco de la banda británica.

Allá por 1974, tras la gira promocional del "Dark Side...", el grupo compuso algunos temas nuevos, que habían tocado en la misma gira.

De entre esos nuevos temas, el más importante de ellos sin duda sería una de las mayores joyas creadas por la banda, además de abrir y cerrar el álbum que todavía no estaba en proceso. Se trata de la mismísima "Shine On You Crazy Diamond", la pieza más larga de Pink Floyd, de 26 minutos de duración. Sin embargo, durante la grabación del álbum, tuvo que dividirse en dos partes repartidas entre las dos caras del vinilo.

El mensaje de la canción está reflejado en el título "Shine On You crazy Diamond". Es su tributo al antiguo cantante y guitarrista de la banda, Syd Barrett, el cual la dejó en 1969 debido a sus problemas de salud, a causa del consumo excesivo de LSD.

La canción está compuesta por 9 partes, las cinco primeras en la cara A y las otras cuatro en la B. Se trata de un clarísimo ejemplo de lo que se conoce como una "composición épica" dentro del rock sinfónico/progresivo, presentando un desarrollo lento y gradual, añadiendo instrumentos y por supuesto, se da lugar a largas secciones instrumentales (cabe destacar que, en la primera parte, la voz no entra hasta pasados los 8 minutos y medio).

El comienzo de "Shine on" cuenta con un sintetizador envolvente, manteniendo el mismo acorde durante los dos primeros minutos con una débil melodía tocada por Rick Wright, hasta que entra David Gilmour con un solo de guitarra muy sencillo. Aquí es donde la base de sintetizador cambia de acorde, guiándose por la guitarra.

Cuando esta sección termina y todo parece desvanecerse surge un imponente riff de guitarra que anticipa la entrada de los demás instrumentos.

La voz entra, como decía antes, allá por el minuto 8:40 (aprox.) después de un largo solo de guitarra de Gilmour, entrecortado por otro de Wright con su teclado.
La letra expresa de forma poética y emotiva la vida de Barrett, al que tan pronto le llegó el éxito musical, así como sus problemas con las drogas:

"Remember when you were young,
you shone like the sun...
You reached for the secret too soon,
you cried for the moon..."
(Recuerda cuando eras joven,
brillabas como el sol...
Buscaste el secreto demasiado pronto,
lloraste por la luna...)

Después de las estrofas tiene lugar un solo de saxofón, con el que se da fin a la primera parte de la pieza.

Se oye entonces una especie de compuerta abriéndose: así empieza "Welcome to the Machine", en la que el bajista y cantante Roger Waters hace una dura crítica a la industria musical, concebida como una "máquina de hacer dinero" que no respeta la expresión artística e individual.

El mismo mensaje se expresa en "Have a Cigar", que por cierto no es cantada por ninguno de los miembros de Pink Floyd, sino por un compositor británico y viejo conocido de sus miembros, Roy Harper.

En contraste con las demás canciones, ésta posee un sonido más rockero, con tintes de funk.
La canción llega a su fin cuando, durante el solo de guitarra de Gilmour, el sonido se comprime y parece sonar a través de una radio antigua. Según ciertas fuentes (wikipedia), esto se podría interpretar como la transformación de la música en un simple producto falto de significado y/o sentimiento (cosa que no ha cambiado en los ya casi 36 años que nos separan de la publicación del álbum).

Irónicamente, esta canción fue el single promocional del disco, y recibió una gran demanda por parte de las emisoras de radio.

Y con esa radio antigua se va cambiando de emisora hasta encontrar el inconfundible riff de "Wish You Were Here", que originalmente fue grabado con una guitarra acústica de doce cuerdas alterando su sonido por un amplificador para que sonara como si fuera reproducido a través de una radio antigua.

El riff acompaña a un precioso solo de guitarra acústica de Gilmour, esta segunda con sonido natural, como si el guitarrista estuviera acompañando la canción que suena en la radio.

Esta canción vuelve a hacer referencia a Syd Barrett (ya solo el título expresa claramente los sentimientos de Waters: "Ojalá estuvieras aquí").

Un suceso bastante duro para los miembros de la banda fue su inesperado reencuentro con Barrett en el estudio de grabación cuando el material para el nuevo álbum ya estaba listo.
Rick Wright afirmó en una ocasión que nunca pudo olvidar tal situación, después de haber perdido a un gran amigo como Syd y verlo después tan cambiado (se había afeitado la cabeza y las cejas y había engordado considerablemente).

"Wish You Were Here" se desvanece con una brisa y da paso a la segunda parte de "Shine on..." como punto y final del álbum.

Después de un precioso solo de teclado de Wright, uno de steel guitar de Gilmour, y un retorno a la estructura de la anterior parte, queda solo una larga sección instrumental donde destaca el teclado de Wright sobre un ritmo de tendencia funk, y una última parte más lenta con unos cambios de acorde muy bruscos.

Al final de todo queda solo el sintetizador, igual que al principio, y mientras se desvanece la música se puede oír un fragmento de la melodía de "See Emily Play", una de las primeras canciones compuestas por Barrett cuando todavía estaba en Pink Floyd.

En fín, os puedo asegurar que este es uno de los discos más elaborados que os podáis encontrar de Pink Floyd por lo menos, junto a "Dark Side of the Moon", "The Wall" o "The Division Bell".

Os voy a dejar con una versión en directo de "Shine on You Crazy Diamond", extraída del famoso álbum en directo "P.U.L.S.E." (que mencioné en mi primera entrada), grabado el 20 de octubre de 1994.

Esta fue la primera versión que escuché de "Shine On", y espero que os guste tanto como me gustó (y me sigue gustando) a mí:

lunes, 29 de marzo de 2010

Roger Waters se solidariza con Chile

El pasado día 5 de Marzo se hizo público el recibo de una carta por parte del Gobierno Chileno a nombre de Roger Waters, ex-bajista y líder de Pink Floyd.

En ella, el músico británico se comprometía a donar dinero para reconstruir el país y mostraba sus condolencias hacia la devastada nación chilena, a la vez que mostraba su malestar hacia la inexistencia de un fondo de ayuda internacional.

En la carta criticó a grandes rasgos que el presupuesto del que precisaba Chile (y todavía precisa) era de un 0'75 por ciento de lo que poseen conjuntamente todos los protectos de Defensa en el mundo, y cuando decimos de Defensa nos referimos obviamente a armamento militar para la Guerra.

Roger Waters, de esta manera, muestra su lado más humano, y da un buen ejemplo tanto al “pueblo llano” como a los ricachones de las altas esferas, dejando a los políticos “en calzoncillos” (para mi regocijo).

martes, 9 de febrero de 2010

Analizando... "Dark Side Of The Moon" (Pink Floyd)

Como nuevo miembro del blog, cada semana me encargaré de hablar de un disco para posibles interesados.

Abro esta sección con el afamado "Dark Side Of The Moon" de Pink Floyd, el cual está considerado uno de los mejores discos de la historia, además de haber llegado a ser uno de los más vendidos manteniéndose un total de 741 semanas, o lo que es lo mismo, 14 años en la lista de ventas Billboard 200, vendiendo 45 millones de copias en todo el mundo siendo 15 veces disco de platino. Actualmente se siguen vendiendo entre 8000 y 9000 copias semanales del álbum. Pero además de su gran éxito comercial, tambien se trata de uno de los mejores discos en la historia del rock, concretamente del rock progresivo, donde predominan los efectos sonoros y electrónicos que corrieron a cargo del jefe técnico, Alan Parsons, y del batería del grupo, Nick Mason.

A lo largo del álbum se escuchan frases grabadas entre miembros de la banda y del equipo de sonido extraídas de entrevistas de las que grabaron las respuestas a modo de citas filosóficas. El álbum recoge como concepto varios temas relacionados con la vida moderna, como son la avaricia, el tiempo, la muerte, y la locura. Éste último fue inspirado en el antiguo cantante y compositor principal de Pink Floyd, Syd Barrett, cuya salud mental fue seriamente dañada por el abuso de drogas. Musicalmente, tambien aparece un interludio repetido 4 veces en distitntas canciones, teniendo en cuenta que practicamente todas van enlazadas, sería casi como hablar de una pieza de rock progresivo entera de larga duración (43 minutos, duración original del álbum).

El sonido de este disco es, yo diría, relajante, concretamente en canciones como "Breathe" o "Us An Them", tambien destacaría la famosísima "Money" y la majestuosa "Time", donde la letra es directa y la instrumentación, sofisticada, con las influencias jazzísticas del teclista y pianista Richard Wright en canciones como "The Great Gig In The Sky", y la inconfundible técnica del guitarrista David Gilmour. Recomiendo la versión en directo del álbum interpretado íntegramente en el disco en directo "P.U.L.S.E." grabado en el Earl's Court de Londres el 20 de octubre de 1994, en la última gira de Pink Floyd con motivo de su álbum "The Division Bell", del cual hable tal vez en otra ocasión.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Crónica: Concierto tributo a Pink Floyd (Pza. da Ferrería, Pontevedra 02/08/09)

El pasado Domingo día 2 de agosto tuvo lugar un concierto tributo a Pink Floyd en la Plaza da Ferrería en Pontevedra. La actuación fue llevada a cabo por el grupo 7 Setenta, natural de Vilagarcía de Arousa, acompañado por la banda de música de Pontevedra.
Dismal
Sinceramente, uno ya sabe a lo que va a esos conciertos. Es obvio que el guitarrista no va a ser David Gilmour, como si vas a un concierto tributo a Led Zeppelin no va a estar tocando la batería John Bonham (bueno, en ese caso no hay posibilidad de sorpresa, ya que el señor Bonham lleva muerto unos cuantos años…). De todas formas, se vio un gran concierto al que no le encuentro más pegas que las interrupciones de un par de personajes que se dedicaban a pedir insistentemente "Comfortably Numb"

En cuanto a la música se refiere, excepto algún que otro fallo sin importancia del guitarrista solista, la actuación fue memorable. El concierto comenzó alrededor de las 22:30. No acudió un excesivo número de personas debido seguramente a la fiesta local de Peñas y al concierto en Santiago de Bruce Springsteen

Empezó la banda de Pontevedra con una introducción a "Shine On Your Crazy Diamond". No quiero hacer observaciones del careto que se le quedó a la gente cuando la guitarra comenzó a sonar... Alucinante. Aunque de todas formas, habría sido mejor si el guitarrista no hubiese metido unas dos o tres veces la pata en el solo, pero bueno. Por mi parte le perdono. 

La siguiente canción fue "Money", en la que el bajista se lució como pocos y el cantante comenzó a congeniar con el público, ya que al principio se mostró un poco reacio a ello. De nuevo, hubo un pequeño fallo del guitarrista en el solo, qué le vamos a hacer. 

Siguió el concierto con "The Fletcher Memorial Home" (gracias a la cual nos dimos cuenta de que las coristas no estaban de adorno) y con "Time", dando comienzo la canción con un punteo en palmute del guitarrista solista. Ya saben lo que dice el dicho: "a falta de un buen metrónomo…".  Tras esas dos canciones, la actuación continuó con "Learning To Fly". Nada resaltable.
Dismal
Y en este momento llegó el clímax del concierto: primero con "Wish You Were Here", en la cual el cantante realizó una emotiva presentación y que todo público cantó a coro. Después, con "Another Brick In The Wall", en la cual tras una nueva presentación y la interrupción de un par de marulos pidiendo "Comfortably Numb", la mayoría de la gente acabó perdiendo prácticamente la voz. Debo recalcar que en esta canción el cantante estuvo sobresaliente mientras animaba al público y lo daba todo mientras “tocaba” con el guitarrista. Tremendo. 

El concierto prosiguió con "Coming Back To Life" y "Brain Damage", tras las cuales llegó la ansiada "Comfortably Numb", que fue, como poco -y a decir verdad-, impresionante. Tras esto, el concierto parecía llegar a su fin con "Run Like Hell", que habría sido una forma bastante buena de acabar el concierto, pero finalmente y tras un grito unánime de "¡otra, otra!" se reinterpretó "Another Brick In The Wall", que fue una manera grandiosa (si no perfecta) de terminar la actuación. 

Se echaron de menos temas como "Echoes" o "High Hopes", pero no les casi de nada para la situación. Una de las pocas pegas fue que a veces la pronunciación del vocalista era un poco mala, pero es normal, casi nadie tiene un inglés perfecto en este país.